
Bueno, pues aprovechando que se acaba el invierno, la primavera ya asoma su patita por la puerta y es hora de empezar a despedirse de los platos calientes, y dar la bienvenida a las ensaladas y sopas frías, decidimos hacerlo por todo lo alto. Con una sopa. Y no fue por todo lo alto porque mi sopa sea la mejor del mundo, si no, porque si la acompañas con un buen amontillado, entonces si se convierte en lo mejor del mundo.
El caldo lo hago sencillito, con sus verduras y sus huesos de ternera, de jamón, con su carne y su gallina, eso si, siempre le pongo un par de pilotas. La pilota para quien no lo sepa es una especie de albóndiga grande que se hecha en el caldo y que está buenísima.
Caldito por un lado, carne y verdura del caldo en un plato aparte, para comer con la sopa, por el otro y en la copa, el amontillado. Este día teníamos Amontillado Viejo JALIFA.
De color ámbar, tostado y brillante. Nariz complejísima, salina, con sugerentes notas de manzana asada, de nuez moscada, de frutos secos, de cereales. Boca amplia, larga, duradera donde de nuevo vuelven los tostados, azúcar quemado y frutos secos. Con un final largo y un recuerdo se puede decir que permanente.
No tengo mucho conocimiento de estos vinos, y aunque he probado otros, que me resultaron más impactantes, este de hoy me pareció, sin duda, el acompañamiento perfecto a un buen caldito en invierno, y si quieres, se puede picar antes un poco de parmesano con el... y ale, a dormir una buena siesta, porque eso si, tiene 18º.
Lkr.