Igual que el 75% de la población mundial que trabaja fuera de casa, como fuera. Cada día. Y mi “Mini yo” también come fuera como el 75% de los hijos de la población mundial que trabaja fuera de casa. (Esta es mi teoria y no está basada en ningún dato cientifico). Por eso, cuando coincidimos con las vacaciones y comemos los dos solos, intento hacerle cosas que normalmente no come. El chiquillo es de vida, no nos vamos a engañar, y aunque está como un fideo, no le suele poner pegas a las lentejas, judías, potajes, estofados y otras cosillas que le prepara mi madre, pero cuando estoy yo en casa, intento hacerle platillos que no come habitualmente, los espaguetis a la carbonara es un clásico en nuestras comidas vacacionales, pero esta vez me apetecía cambiar un poco. Había llegado a mi, un lomo de atún preciosísimo, así que como al “Mini Yo” le apasiona la comida japonesa pensé en hacerle Sushi Makis o Sushi Niguiri, pero habíamos salido por la mañana y se hizo un poco tarde y aunque hacer Sushi (ambos dos) no es difícil, es cansino. Vamos, que no es recomendable de ponerte ha hacerlo deprisa y corriendo. Así que tuve que improvisar
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Tenía Atún y tenía arroz y no tenía ganas de ponerme a hacer bolas de arroz, ni ha enrollar el mismo con un alga. Así que empecé cortando la punta del lomo de atún en filetes de más o menos un dedo de ancho, y lo puse a macerar en un bol con salsa de soja, Mirin, (que es una especie de licor de arroz, de poca graduación, y dulce que se utiliza para cocinar, nada que ver con el Sake que también es de arroz, pero fermentado, es más seco y la graduación alcohólica es de entre 15 y 17 grados) un golpe de salsa de ostras, un poco de sésamo tostado (del negro y del blanco) y unas gotas de aceite de girasol.
Mientras se maceraba el atún, me puse con el arroz.
Hacer el arroz también es fácil pero necesita su tiempo, primeramente porque hay que lavarlo muy bien para que pierda el almidón, y hasta que no deja de salir blanca, no está limpio. Yo lo pongo debajo del grifo con un escurridor y agua tibia y lo voy moviendo hasta que el agua que suelta es transparente. Es un ratito. Y luego la preparación. En este caso hice 200 gr. de arroz. Se ponen los 200 gr. de arroz bien limpio en 275 ml de agua y se lleva a ebullición durante 2 minutos. Pasado ese tiempo se tapa y se baja el fuego al mínimo más mínimo y se deja así durante 10 minutos. Una vez finalizado el tiempo se deja reposar destapado otros 10 minutos más, mientras tanto se preparara la Sushizu, que es el aliño del arroz, compuesto de una cucharadita rasa de sal, otra igual de azúcar y 2 cucharadas soperas de vinagre de arroz, todo esto se calienta y se rocía el arroz con cuidado para no deshacer los granos.
Recomiendan hacerlo o con una espátula o con palillos (de los de comer en los japoneses, no de los dientes, se entiende). Para ahorrarte el preparar la salsa, estos japoneses que tienen de todo, lo venden ya preparado, yo tengo este. Pero cuando lo utilizo, no tengo medidas, lo voy echando y lo voy probando, lo voy echando y lo voy probando, llamo a mi “Mini Yo” para que me diga que tal, sigo sus últimas instrucciones y ya. Rustico, si, pero efectivo.
Mientras va reposando el arroz se prepara la sopa miso como pone en el sobre, y que está igual de buena que la de los restaurantes, son sobres individuales y es un momento. Y por otro lado en la plancha bien caliente puse cortada a rodajas la parte verde de una cebolla tierna e inmediatamente saltee el atún, primero solo y luego añadiendo el liquido de la maceración, vuelta y vuelta. Lo puse por encima del arroz y listo.
El atún queda poco hecho y sabroso y en conjunto con el arroz quedó la mar de resultón, y aunque parezca poco nos quedamos más que de satisfechos.
Lkr
NOTA: Las fotos tan preciosas de los Sushis han sido sacadas del libro "SUSHI" de editorial Blume, que desde que lo tengo se convirtió en mi guia espiritual de estos platillos. Ommmmm!!!